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GUATEMALA: La incertidumbre y desconfianza por segunda vuelta

GUATEMALA.- Este domingo, los candidatos socialdemócratas Bernardo Arévalo y Sandra Torres se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Guatemala.

La crisis política e institucional que atraviesa el país desde la primera ronda, con el intento irregular por parte de la Fiscalía de suspender al partido de Arévalo, Movimiento Semilla, crean un ambiente de desconfianza y temor en el país centroamericano. ¿Cómo llega Guatemala al atípico balotaje?

«Guatemala merece florecer». «Queremos elecciones libres». Estos son algunos de los mensajes que se podían leer en las pancartas desplegadas en la capital el 24 de julio de 2023, una de las múltiples jornadas de protesta en contra de la intervención de la Fiscalía en el proceso electoral.

Estas han sido las elecciones más convulsas en el país desde el regreso a la democracia en 1986, aún dentro del Conflicto Armado Interno (1960-1996).

¿Cómo se llegó aquí? El Tribunal Supremo Electoral (TSE) tomó dos semanas para avalar los resultados de la primera vuelta. El mismo día, 12 de julio, la Fiscalía ordenó la suspensión del partido de Bernardo Arévalo, que se clasificó a las elecciones en segundo lugar. La Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, la Unión Europea y varios organismos alertaron de un ataque a la democracia en el país centroamericano.

Los resultados de la primera vuelta electoral, el 25 de junio, sorprendieron al país: Movimiento Semilla casi no aparecía en las encuestas de antes de la primera vuelta. El partido de Bernardo Arévalo y Karin Herrera como vicepresidenta fue fundado en 2015 y ha centrado su campaña en torno a la lucha contra la corrupción.

El 2015 marcó la historia de Guatemala como el año de las mayores protestas pacíficas en contra de la corrupción e impunidad en el país, que lograron la destitución del presidente Otto Pérez Molina, acusado de asociación ilícita y de defraudación aduanera. Sin embargo, los gobiernos que siguieron han estado marcados por un quebrantamiento de las instituciones democráticas y una persecución a los que habían denunciado previamente casos de corrupción.

Así, el real ganador de la primera vuelta fue el voto nulo, con el 17.4 % 3 de los votos. Un resultado que refleja la pérdida de confianza de la población guatemalteca en sus representantes. En una encuesta publicada el 2 de agosto por la Fundación Libertad y Desarrollo y Cid Gallup, el 73 % de los encuestados «considera que la democracia guatemalteca está amenazada y en peligro».

Para una parte de la población, la victoria de Bernardo Arévalo, ajeno a la clase política alineada con el oficialismo e hijo del primer presidente electo democráticamente en el país tras la Revolución de 1944, supuso una oleada de esperanza. Para otra parte del país, la candidata Sandra Torres, quien llega por tercera vez a la segunda vuelta, representa el compromiso con los valores conservadores de Guatemala, particularmente respecto al aborto y al matrimonio igualitario.

En San Juan Sacatepéquez, un municipio del departamento de Guatemala, un residente, Lázaro Borror, dijo que asistió al mitin de Torres para saber por quién votar, pero que no terminaba de creer en ninguno de los candidatos. «Solo hacen algo por nosotros en los primeros meses, luego nos olvidan», compartió.

De cara a las elecciones del domingo 20 de agosto, la población guatemalteca y la comunidad internacional temen nuevas interferencias en el proceso electoral. Según la misma encuesta, 56 % de la población encuestada está dispuesta a protestar si se cancela la segunda vuelta y el 67% se opone a la persecución contra el Movimiento Semilla.

«El pueblo de Guatemala está vigilante y vamos a demandar el cumplimiento de las leyes, la Constitución y el resultado en las urnas», dijo a la prensa local Allan Ramírez, uno de los manifestantes.

Un peligroso caos electoral Tras conocer los resultados de la primera vuelta, nueve de los más de 20 binomios presidenciales denunciaron «irregularidades». El Tribunal Supremo Electoral (TSE) no avaló directamente los resultados. El 1 de julio, la Corte de Constitucionalidad ordenó un recuento de los votos, una decisión juzgada como «arbitraria» por organismos de defensa de derechos humanos.

Dos semanas después, el 12 de julio, considerando el recuento de los votos, el TSE aprobó los resultados y convocó a la segunda vuelta. En paralelo, la Fiscalía ordenó la suspensión del partido de Bernardo Arévalo, debido a supuestas firmas fantasma entre los miembros registrados del partido.

Este es un ataque sistemático contra el proceso electoral

Sin embargo, en temporada electoral, el TSE es la única institución pública con potestad para decidir sobre los partidos en contienda. La Corte de Constitucionalidad bloqueó entonces la orden de la Fiscalía, organismo que ya había allanado dos veces la sede del TSE y de Movimiento Semilla.

«Hemos observado acciones donde el ataque no es solo contra nuestro partido. Se nos sigue negando el derecho de defensa, la tutela judicial efectiva, hemos observado cómo ha aumentado el ataque al TSE, digitadores y voluntarios que participaron en la primera votación. Es decir, este es un ataque sistemático contra el proceso electoral«, declaró Juan Gerardo Guerrero, abogado de Movimiento Semilla.

Las protestas en contra de la persecución a Semilla se han extendido por todo el territorio nacional, incluso en las áreas rurales en donde la mayoría de la población es maya.

El 7 de agosto era la fecha establecida para el debate presidencial, organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala. Pese a haber sido informada con dos meses de antelación, Sandra Torres declinó asistir y presentó simultáneamente su plan de gobierno. El lunes 14 de agosto, en un foro en ‘Canal 7’, alineado con el oficialismo, finalmente se enfrentaron los dos candidatos. Sin embargo, según reportes de ‘Prensa Comunitaria’, se asistió sobre todo a acusaciones al Movimiento Semilla por las presuntas firmas fantasma.

La fiscal general Consuelo Porras y el jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad, Rafael Curruchiche, han sido sancionados por Estados Unidos por su involucramiento en casos de corrupción.

Según analistas entrevistados por AFP, la llegada de Bernardo Arévalo al poder es vista como un riesgo para los intereses de los sectores poderosos del país.

¿Quiénes son los candidatos?Sandra Torres, exprimera dama, es la cabeza del partido Unión Nacional de la Esperanza. Tradicionalmente el partido representaba la línea política más a la izquierda del país, sin embargo, en estas elecciones, en sus propuestas se observa un giro a la derecha.

Se presenta junto a Romeo Guerra como vicepresidente, un pastor evangélico que en los mitines políticos defiende firmemente la oposición al aborto y al matrimonio igualitario. «Quiero dirigir este país siendo temerosa de Dios», dijo Sandra Torres.

Frente a la alta criminalidad en el país, la candidata insistió en que la única salida es el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele. En Guatemala, aunque en menor concentración que en El Salvador, también operan las maras ’18’ y ‘Salvatrucha’.

En su campaña recuerda las políticas sociales que dirigía como primera dama, particularmente la bolsa solidaria: una bolsa con la canasta básica de alimentos para las familias más desfavorecidas del país.

Su contrincante, Bernardo Arévalo, es académico y escritor. Creció en Uruguay tras el exilio de su padre, Juan José Arévalo, provocado por el golpe de Estado que destituyó a Jacobo Árbenz en 1954. Karin Herrera, candidata a la Vicepresidencia, es química bióloga.

El centro de su campaña ha sido la lucha contra la corrupción, alegando que el país sí cuenta con los recursos suficientes para prevenir la pobreza extrema. Bernardo Arévalo ha insistido en los derechos de los maestros y en la necesidad de romper el «monopolio» de la empresa farmacéutica en el país, para facilitar el acceso a medicamentos.

Respecto al aborto, mantiene que no es su intención legalizarlo, pero no se ha pronunciado sobre el matrimonio igualitario. Uno de los lemas del partido es que su gobierno no permitirá ningún tipo de discriminación.

Según reportes de medios locales, parte de la población teme que aún después de la segunda vuelta, si llega a ganar Movimiento Semilla, se le impida ascender al gobierno el 14 de enero de 2024.

«No es secreto que estamos muy preocupados», declaró Luis Almagro, secretario general de la OEA. Tras visitar Guatemala entre el 1 y 4 de agosto, describió la crisis política en el país y concluyó que la misión de observación de la OEA permanecería en el territorio hasta enero del año próximo.

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