DEPORTE

Ibis, el «peor equipo» de fútbol del mundo, se cansó de perder

AFP
Rodrigo ALMONACID, Sao Paulo, Brasil

Ibis Sport Club se enorgullece de su apodo: el «peor equipo del mundo». Su mascota se llama «Derrotinha» y sus hinchas ‘protestan’ cuando ganan juegos. Pero tras décadas de tropiezos deportivos, este modesto club del nordeste de Brasil ahora quiere vencer.

En la cancha el también llamado «Pájaro negro» labró a pulso su fama de eterno derrotado, especialmente a principios de los años 1980, y en la era de las redes sociales, ha sabido sacarle provecho a base de buen humor a un mote del que muchos huirían.

«La historia del ‘peor equipo del mundo’ dejémosla para la década de los ochenta, cuando el Ibis realmente fue el peor equipo del mundo. Hoy no lo somos, pero eso queda para el mercadeo, para que nos conozcan», dice a la AFP el entusiasta presidente del elenco, Ozir Ramos Júnior.

El directivo, de 64 años, justifica su alegría en alentadoras razones deportivas y financieras, que han dado alas a este club del municipio de Paulista, ubicado a unos 18 kilómetros de Recife, y que suele competir en la segunda división del campeonato de Pernambuco.

Décadas de jocosas campañas publicitarias que repelían la victoria tuvieron fruto en junio pasado con la firma del mayor patrocinio de esta escuadra octogenaria, con la empresa sueca de apuestas en línea Betsson.

La «oferta» para que Lionel Messi se les uniera tras dejar el Barcelona (con la condición de que no hiciera «muchos goles» ni fuera campeón), comparaciones con el PSG porque ninguno ha alzado la Champions o chanzas a elencos en crisis les dieron una visibilidad inesperada.

– Los «vencedores» –

Por esa fama «somos conocidos en todo el planeta, pero eso no puede mezclarse con el lado profesional. Ahí tenemos personas competentes», aclara Ramos.

El patrocinio permitió mejorar la infraestructura y pagar salarios al plantel, formado por porteros o meseros que antes jugaban por «amor a la camiseta».

La temporada pasada subieron por primera vez en 21 años a la primera división del Campeonato Pernambucano, que se juega antes del inicio liguero y es la puerta de entrada a la Serie D. Pero su permanencia está amenazada por malos resultados.

«Hoy en día pueden ver que (…) solo trabajamos con vencedores. ¡Vamos a conseguir quitarnos de encima esa referencia!», apunta Paulo Jesse, director técnico y guardia de escuela.

Fundado en 1938 por los dueños de una empresa de textiles de Recife, Ibis creó su mala reputación al durar tres años, once meses y 26 días sin ganar (del 20 de julio de 1980 al 17 de junio de 1984).

Fueron 54 partidos sin festejos (48 derrotas y seis empates), con 25 goles anotados y 225 recibidos, recuerda Israel Leal, autor del libro «El vuelo del Pájaro Negro: la historia del Ibis, el peor equipo del mundo».

En medio de aquella racha, la revista Placar les hizo el reportaje «Este es el peor equipo de Brasil». Se convirtieron en blanco de mofas, pero aprovecharon para crear una marca sostenida en la derrota e incluso alardean de haber obtenido un récord Guinness del que no obstante no hay registro.

– Ídolo muy terrenal –

«Durante muchos años el Ibis sólo perdió y ahora está ganando. Se regresa entonces a esa historia de que el Ibis es resistencia, que se parece a las personas cuando están en un mal momento y empiezan a luchar para vencer», apunta Leal.

Aunque Náutico y Sport Recife, que oscilan entre la primera y segunda división de Brasil, son los elencos más populares, la escuadra se ha abierto camino en Pernambuco… al menos en el corazón de la afición.

«El Ibis es el segundo equipo del que son hinchas los pernambucanos», asegura Ramos, cuya familia se hizo cargo del club después de que la empresa fundadora retirara el respaldo.

Por las categorías menores del «Pájaro negro» pasaron leyendas como el bicampeón mundial Vavá o Rildo, compañero de Pelé en el Santos.

Pero la simpatía ha sido alimentada por personajes entrañables, entre ellos Mauro Shampoo, un peluquero de melena como la de René Higuita que defendió la casaca rojinegra a finales de los años 1980.

Ídolo máximo del club, el exvolante jura haber marcado un tanto, en un revés 8-1 con Ferroviário de Recife. Pero no hay registros de esa anotación y el presidente de la época aseguraba que se trató de un autogol.

«De aquello quedó el folclor», sostiene Leal. El folclor del «peor equipo del mundo».

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